Esperan que el relleno los aleje del lodo
Hace 15 días, más o menos, entrar por la calle 26 de Octubre, en la parroquia Simón Bolívar, era comprobar no solo cuánto daño puede causar el invierno, sino el desdén de las autoridades responsables.Una pared blanca tenía marcado el nivel hasta donde habían subido las aguas: 80 centímetros. Y con esto otros efectos negativos, como daño de muebles y otros enseres en algunos hogares. Esto, para alegría de sus moradores, la mayoría pertenecientes a unas 7 familias, se acabó.Los cerca de 800 metros de la calle fueron rellenados con un material compacto que, aunque no es lo ideal, ha servido de mucho.Freddy Macías, que tiene un taller de mecánica de carros, dijo que la obra tuvo un beneficio extra.“Con estos trabajos se aprovechó para cambiar los collarines de la tubería de agua potable, que antes se rompían por el paso de los carros pesados, como el de la recolección de basura. El suelo es fangoso”, manifestó Macías.El morador aprovechó la ocasión para pedir que uno de los postes de energía eléctrica sea alineado, pues se encuentra mal ubicado, creando las consecuentes molestias.Otra vecina, asimismo, dijo que los solares vacíos están llenos de maleza, lo que trae a los mosquitos.
EL DIARIO
