Un deslizamiento ocasionó un nuevo taponamiento.

Ricardo Buitrón, ingeniero hidráulico, que está siguiendo el proceso de erosión regresiva que ha afectado a esta zona, explica que este tipo de represamientos podrían desfogar de forma violenta y con mucha fuerza, como sucedió en 1993, en el desastre de La Josefina. Buitrón acotó que es importante tomar acciones preventivas para evitar problemas en la casa de máquinas de la central hidroeléctrica, poblaciones aledañas y en las vías cercanas donde hay tránsito de vehículos. El Servicio Nacional de Gestión de Riesgos informó el viernes 17 de julio que sus técnicos elaboran información cartográfica actualizada y que trabajan en un “plan comunitario de emergencias” con la población de San Luis, ubicada cerca del río, “a fin de que los habitantes se encuentren preparados en caso de que el evento peligroso continúe con su actividad”. Según la entidad, los Bomberos y el Gobierno Municipal del cantón El Chaco se sumaron a un equipo de geólogos e hidrólogos, quienes realizan los análisis para dimensionar el evento erosivo. Desde febrero pasado, cuando colapsó la cascada San Rafael, hasta el 16 de julio del 2020, el proceso de erosión regresiva que sufre el río ha avanzado 5,1 kilómetros, tomando como punto de partida la desaparecida cascada San Rafael.
